viernes, 26 de agosto de 2016

Dia de los Abuelos....

Los abuelos, esos bellos y amorosos seres humanos que transmiten cariño y seguridad en los niños, verdaderos libros vivientes mediante los cuales podemos tener acceso a nuestro origen, nuestras raíces . En mi caso nunca los conocí, creí no conocerlo en todo caso, pero ¿es la única forma de conocer a una persona ,el hecho de verla físicamente? Sus vidas terminaron mucho antes de que empiece la mía, sin embargo , en el caso de mis abuelos maternos, sus acontecimientos y anécdotas las he escuchado por boca de mi mamá durante toda mi existencia, tanto así ,que las siento como vividas,los conozco tanto como si hubiera conversado con ellos esta mañana; en esto coincido plenamente con mi tía Salomé Torres que los hijos y los nietos son la segunda y tercera versión de uno mismo y así sucesivamente. José Torres de Vidaurre, el vate que anduvo con Vallejo en Europa, el brillante a quien Rubén Martinez Villena le escribiera su célebre “Mensaje Lírico Civíl”,documento emblema de las primeras gestas de la Revolución Cubana.Mi abuela, una mujer muy fina,nacida en Ferreñafe en 1912, educada en el San José de Cluny de Lima,por entonces uno de los mejores colegios para señoritas, su personalidad era a mi parecer un amalgama de aristócrata provinciana con la versatilidad de dama cosmopolita de aquella época, sin esto óbice para que goce de una espiritualidad y virtudes magníficas. Físicamente muy parecida a mi mamá, de caracter tranquilo, muy sujeta a la voluntad de su marido, el reflejo típico de la mujer de la primera mitad del siglo pasado. Eduardo Risco Dávila y Graciela León, mis abuelos paternos, empezaron a serme poco menos que desconocidos cuando empecé a armar mi propio árbol genealógico ,indagué por sus vidas y obtuve mis propias conclusiones alejadas por cierto del juicio que hiciera mi papá a su progenitor a quien le guardaba innegable rencor, poco antes de su muerte dijo estar arrepentido de ello . La imagen que yo tengo de mi abuelo Eduardo es la de un hombre un tanto relajado y patológicamente inestable, nacido en un hogar acaudalado, nunca desarrolló las herramientas necesarias para superar las tragedias que el destino le tenia reservadas. A mi abuela Graciela la puedo percibir como una madre sufriente, embargada del mayor dolor que debe significar el dejar a sus hijos pequeños a merced de un padre como queda dicho poco responsable. Hoy se celebra en Perú el día del abuelo, yo recién me entero siquiera de la existencia de esta celebración, que no es sino un justo reconocimiento para aquellos seres que siempre o casi siempre juegan un papel importantísimo en la vida del hombre, en el caso de mi realidad familiar, un reconocimiento especial a mi mamá que tras la orfandad de una nieta viene asumiendo un doble papel, el de madre y abuela.Momento oportuno que me anima a escribir estas lineas.

lunes, 17 de marzo de 2014

¿El llamado de la sangre?

De mirada penetrante y voz dulce, tajante y energica pero al mismo tiempo acogedora y maternal, es este un temperamento poco común,propio solo de algunos privilegiados que nacieron con estrella propia. Ya dos siglos atrás lo manifestara Manuel Lorenzo de Vidaurre en su célebre Obra "Vidaurre contra Vidaurre"y es sin duda el caso de mi tía Salomé Torres de Vidaurre, su tataranieta.Una mujer de inquebrantables convicciones pero sobre todo dueña de una sensibilidad profundísima y más aún cuando se trata de devolver a los suyos en el lugar que les corresponde en el curso de la historia. Está muy bien ese ahinco que tiene mi tía Salomé por remarcar los logros de nuestros ancestros pero desde una mirada analítica, crítica y reflexiva,tal como se debe hacer. Ese amor con apasionamiento épico que tiene hacia su padre,mi tío-abuelo David Torres de Vidaurre es la prueba mas palpable de un espíritu ígneo,por desgracia casi en extinción. Increiblemente a esta parienta tan cercana (prima-hermana de mi madre) la he venido a conocer recien a esta altura de la vida y aún mas increible es la similitud de intereses que compartimos en el ámbito académico y sobre todo en el entrañable amor a nuestros orígenes. Los que me conocen no se extrañaran que nuestro encuentro mas fructífero se ha dado recorriendo las callejuelas de los Cementerios El Angen y Presbítero Maestro, donde descansan no en el olvido nuestros predecesores hasta la cuarta generación. Y digo no han de extrañarse porque nunca ha sido ajeno en mí el visitar a mis familiares difuntos,cuidando y ornamentando sus sepulcros y releyendo no con poco orgullo el epitafio de sus losas,conducta que hoy descubro haber heredado de este tío-abuelo. Estas escuetas palabras en este humilde rincón van cargadas de mucho sentimiento y cariño y espero sirvan de reconocimiento al infatigable afán con el que mi tía, la Dra. Salomé Torres de Vidaurre viene difundiendo con su testimonio de vida el legado que nuestra familia aportó al desarrollo de la patria. Con las mismas palabras que usaría Abraham Valdelomar en una carta a mi abuelo, el poeta latinoamericano José Torres de Vidaurre,yo te digo tía: Siga usted vehemente y apasionada,que días vendran en que como dice la Biblia, los elegidos se sentarán nuevamente en su trono.

martes, 6 de marzo de 2012

Prisión


Amo mis noches, solitarias y mudas.
amo el silencio de una alcoba fría,
me siento y contemplo el cielo,
ese techo gris  y emborronado
que refleja mi espiritu ,
 escabroso reo.

Fustrados por los barrotes
de  esa miserable trena,
se escuchan pasos perdidos
de un alma que no dormita
que cuenta con impaciencia
los minutos que ha de quedarse
En mí, felón especimen.

jueves, 28 de julio de 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

Te extraño

Te extraño en las mañanas
en los claros de la aurora.
Te extraño en mis momentos
de total algarabía
Te extraño cuando escucho
una canción querida.
Extraño tus caricias
 tus besos trémulos,
Tu mirada durmiente,
tus temores , tus silencios,
te extraño en mis noches
de invierno pobre
frías y grises como mi alma
envueltas en la nube de tu ausencia.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Atracción

La atracción no es esquiva


entre seres moribundos.

Dos almas se encuentran

en el hades del otoño.

otoño de vidas, otoño dormido

en silencios profundos

Corazones de piedra

de piedra viva y sempiterna

vibrantes desde el tuétano,

corazones enternecidos

al margen de la nada

Tu mirada y la mía

un cómplice entusiasmo.

entre efímeros tragos

de ese alcohol deidoso.

Puedo escuchar las voces

de un cantar desesperado

que emana tu alma sedienta

por rozar aquel cáliz

de sangre , de esperma y de hiel.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Vanidad

A ti ….


Donde te encuentres, si es que te encuentras en algún sitio, aparte que en mi sola imaginación, que es donde vives o más bien donde te he obligado a vivir, a ti quiero contarte ahora las cosas que me están sucediendo:

Desde que tu partiste al mundo de las quimeras y las imaginaciones, yo en esta orbita que llaman real, aterricé en los lugares más recónditos y escatológicos que puedas imaginarte, terminé enamorándome de un ser muy distante a tu recuerdo, un ser pobre, grotesco y sin espíritu, imagino cómo te habrás sentido al ver que tu obra, o sea yo, se perdía fundiéndose entre los brazos de un ser tan desmerecedor de tu hermosa creación, pero es que tú me creaste, cariño, con una facultad que mucho hubiese querido la omitas y es la de la vanidad perniciosa.

Me convertiste en un criminal, la vanidad es un pecado capital, nunca entenderé porque permitiste que yo me enrede en esa paradójica telaraña de la vanidad, que es pecado en el ente de carne y hueso, pero no en el que lo creó, un ser al que gusta de contar con una legión de ángeles que lo alaban eternamente.

Al encontrarme privado de tu opima influencia, me convertí en presa de frustraciones ajenas.

Se valieron de artimañas, me endiosaron, me sahumaron; me creí en el más sublime de los vergeles cuando en realidad me estaban sumergiendo con saña en un pantano de mentiras.

Me pongo a pensar como hubiesen sido las cosas si tu no te hubieses esfumado, o mejor dicho si hubieses existido en algún momento en el borrascoso universo de mi objetividad minada, la felicidad hubiese rebosado los dinteles de la gloria y la plenitud de nuestros espíritus hubiese prevalecido ante la adversidad de nuestras materias.