viernes, 19 de noviembre de 2010

El pesar...tras la muerte de un padre....

Todos nosotros sabemos que algún día deberemos enterrar a nuestros padres, pero el que conozcamos este hecho y el vivir esa realidad son dos cosas diferentes. Cuando un padre muere, parece como que todos los lazos que mantenías con tu infancia se han roto. Aún cuando eres un adulto, la muerte de un padre puede destruir tu sensación de seguridad y confianza. Es, quizás, cuando por primera vez te das cuenta que ya no hay nada que se interponga entre tu y la muerte.


La persona que siempre estuvo ahí o que se suponía que debía estar para protegerte ahora se ha ido. Tú realidad ha cambiado instantáneamente. Ahora te has convertido en el protector y defensor de tu propia vida. Literalmente te has convertido en un adulto y experimentas no tan solo la muerte de un padre sino también el miedo a perder al niño que hay en ti.

Cuando un ser querido se nos va, entramos muchas veces en un estado de depresión y congoja, el cual es totalmente normal .Freud define al duelo como “la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción equivalente”.



“Este mundo es el camino para el otro que es morada sin pesar”, nos dice Jorge Manrique en las Coplas por la muerte de su padre, y atina muy bien en usar ese término: “camino”, en realidad es eso el mundo, un sendero lleno de cosas que nos ayudan ya sea para bien o para mal, según sea nuestra disposición y criterio.

Como cristianos tenemos la firme convicción de que luego de esta vida nos espera una mejor existencia en lugares celestiales donde nuestro ser vivirá la felicidad plena y esta la idea que tenemos que mantener en el momento en que la muerte toca nuestras puertas y nos arrebata a uno de los nuestros.

Ayer tuve la penosa noticia que el padre de un gran amigo mío falleció luego de un complicado cuadro cerebro-vascular. La noticia sinceramente me apenó mucho, me hizo recordar los momentos que me tocó vivir tras la muerte de mi padre y experimenté un sentimiento muy fuerte de solidaridad para con la familia a la cual le tengo significativo aprecio.

Gracias a Dios al parecer ellos están tomando todo con bastante paz y resignación, confortados en las oraciones y con la firme certeza de que se trata más que un “adiós”, de un “hasta luego”, conscientes de que todos pasaremos por ese trance.

He aquí las palabras de San Agustín:

Créeme, cuando la muerte venga a romper tus ligaduras como ha roto las que a mi me encadenaban, y cuando llegue un día, que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía....

Ese día volverás a ver al que te amaba y te sigue amando y encontrarás su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volverás a verme, pero transfigurado, en éxtasis, feliz, no ya esperando la muerte, sino en senderos de LUZ y VIDA, bebiendo con embriaguez a los pies de DIOS, un néctar del cual nadie se saciará jamás. Por eso, enjuga tu llanto y no llores… si me amas.

Reitero mis condolencias a Luis Fernando Aragón y le manifiesto una vez mas mi desinteresada amistad y encomiable cariño.

4 comentarios:

  1. Hola Boris en primer lugar mi más sentido pesame para tu amigo, que hermosa entrada has echo en omenaje a la perdida de un padre entiendo perfectamente de lo que hablas a mi se
    me ido ya mi madre y me senti asi como tu dices insegura como en el aire como que se pierden tus raizes y te quedas tambaliando es muy dificil y nunca más nuestra vida vuelve hacer lo mismo algo cambia para siempre en la persona
    que siente la perdida, te felicito escriber muy bien, que dios te bendiga y gracias por compartir.
    Un gran abrazo que tengas un lindo fin de semana.

    ResponderEliminar
  2. Querido Boris, siento mucho lo de tu amigo, es una perdida muy grande y como tu dices despues nada es lo mismo, queda un vacio que nada lo puede llenar, pero sabemos que estamos de paso por este mundo para despues alcanzar la felicidad.
    Boris extraño tus poemas, besitos para ti.
    que Dios te bendiga y pases un hermoso fin de semana.

    ResponderEliminar
  3. Cari, siento mucho lo de la muerte del padre de tu amigo, y es muy cierto lo que dices que esto es como una guerra, y cuando muere tu padre te das cuenta de que ahora tú, estás en primera fila.

    Ya no estoy tan de acuerdo en que le vida sea el camino a otra. Creo que el propio camino es la vida. No hay más, pero si tu crees en otra cosa pues estupendo, es cuestión de fe. Pero yo no estaría tan seguro, lo diga San Agustín o San Pitopato, al fin y al cabo San Agustín que sabe? jaaja

    Bezos.

    ResponderEliminar
  4. Siento la muerte del padre de tu amigo.
    Casi todos hemos pasadopor una situación tremendamente difícil en algún momento de nuestras vidas.
    El tiempo hace que dejen de sangrar las heridas que nunca desaparecerán.
    Un beso Boris.

    ResponderEliminar