lunes, 17 de marzo de 2014

¿El llamado de la sangre?

De mirada penetrante y voz dulce, tajante y energica pero al mismo tiempo acogedora y maternal, es este un temperamento poco común,propio solo de algunos privilegiados que nacieron con estrella propia. Ya dos siglos atrás lo manifestara Manuel Lorenzo de Vidaurre en su célebre Obra "Vidaurre contra Vidaurre"y es sin duda el caso de mi tía Salomé Torres de Vidaurre, su tataranieta.Una mujer de inquebrantables convicciones pero sobre todo dueña de una sensibilidad profundísima y más aún cuando se trata de devolver a los suyos en el lugar que les corresponde en el curso de la historia. Está muy bien ese ahinco que tiene mi tía Salomé por remarcar los logros de nuestros ancestros pero desde una mirada analítica, crítica y reflexiva,tal como se debe hacer. Ese amor con apasionamiento épico que tiene hacia su padre,mi tío-abuelo David Torres de Vidaurre es la prueba mas palpable de un espíritu ígneo,por desgracia casi en extinción. Increiblemente a esta parienta tan cercana (prima-hermana de mi madre) la he venido a conocer recien a esta altura de la vida y aún mas increible es la similitud de intereses que compartimos en el ámbito académico y sobre todo en el entrañable amor a nuestros orígenes. Los que me conocen no se extrañaran que nuestro encuentro mas fructífero se ha dado recorriendo las callejuelas de los Cementerios El Angen y Presbítero Maestro, donde descansan no en el olvido nuestros predecesores hasta la cuarta generación. Y digo no han de extrañarse porque nunca ha sido ajeno en mí el visitar a mis familiares difuntos,cuidando y ornamentando sus sepulcros y releyendo no con poco orgullo el epitafio de sus losas,conducta que hoy descubro haber heredado de este tío-abuelo. Estas escuetas palabras en este humilde rincón van cargadas de mucho sentimiento y cariño y espero sirvan de reconocimiento al infatigable afán con el que mi tía, la Dra. Salomé Torres de Vidaurre viene difundiendo con su testimonio de vida el legado que nuestra familia aportó al desarrollo de la patria. Con las mismas palabras que usaría Abraham Valdelomar en una carta a mi abuelo, el poeta latinoamericano José Torres de Vidaurre,yo te digo tía: Siga usted vehemente y apasionada,que días vendran en que como dice la Biblia, los elegidos se sentarán nuevamente en su trono.